JORDÁN
OLIVEROS, Sara.
MUÑÍO
ESTEBAN, Sandra.
PISTIS,
Alessia.
PUEYO
COLLADO, Irene.
SANCHIS
YAGO, Elena.
SANCHO
SIERRA, María.
ACTIVIDADES CON CHUSICO. 20 de febrero de 2015.
La
actividad práctica realizada a partir de la visita de Chusico nos fue de gran
interés y utilidad. En primer lugar, su forma de dirigirse a nosotros, como si
nos conociese “de toda la vida”, o su espontaneidad nos hizo sentirnos cómodos
y con ganas de participar. En seguida entramos en la dinámica de la práctica.
Su
manera de impartir la práctica, en todo lo que decía y cómo luego nos lo
demostraba realizando las diferentes actividades, nos pareció muy útil. Cada
ejemplo que ponía iba acompañado de una actividad divertida y dinámica.
Realizamos un primer ejercicio, que consistía en dar vueltas por toda la clase
y de repente, cuando Chusico nos lo decía nos quedábamos inmóviles y debíamos
de responder a la pregunta, con los ojos cerrados, que él nos formulaba; con
ello quiso demostrarnos que dejamos de observar muchas de las cosas que pasan a
nuestro alrededor porque no las consideramos importantes, por ejemplo el color
de su mochila, el número de filas de mesas que había en la clase, dónde estaba
Juan David,… Esta actividad nos sirvió para darnos cuenta de que pasan
muchísimas cosas a nuestro alrededor, y como no las consideramos importantes en
nuestro proceso de percepción, quedan olvidadas.
La
segunda actividad que realizamos consistió en situarnos por todo el espacio de
la clase en parejas, trataba de ejecutar una secuencia que en el momento que
coincidías con tu compañero debías celebrarlo. Es decir, era una manera de
reconocernos a nosotros mismos que hay que auto-felicitarnos cuando las cosas
nos salen bien. Con ello quiso explicarnos que no debemos de lamentarnos cuando
las cosas nos salen mal, sino mejorar y celebrar cuando las cosas salen bien por
muy simple que sea la actividad que hemos realizado, siempre nos merecemos que
se reconozca algo bien hecho.
Y, por
último, salieron cuatro voluntarios fuera del aula donde nos encontrábamos el
resto, debíamos aplaudir a una persona o abuchear, dependiendo de lo que se nos
indicase. Ninguno de ellos había hecho nada, solo contestar a la pregunta “¿has
hecho algo bueno? ó ¿has hecho algo malo?”, la mayoría de ellos contestaban “sí”
a las dos preguntas, si la pregunta era sobre lo bueno debíamos de aplaudirle,
y si era sobre algo malo, abuchearle. Con esta actividad, Chusico nos demostró
que ante un abucheo o un aplauso las personas reaccionan de maneras diferentes,
hay personas que consideran que lo que han hecho no ha sido para tanto como para
que les aplaudamos y otras personas ante un aplauso se vienen arriba y hacen
gestos como “aplaudidme más”, como si se sintiesen superiores. Lo que trató de
explicarnos con esta práctica es que no debe de influenciarnos lo que los demás
nos digan, tanto si nos abuchean como si nos aplauden debemos de mantener una
compostura tratando de realizar una buena exposición oral.
En conclusión,
esta práctica nos ha sido de mucha utilidad a todas las componentes del grupo
porque nos ha enseñado algunos trucos o formas de enfrentarse a una exposición
oral. Además, algo que nos pareció muy interesante fue la formulación de la
pregunta “¿cuánto de comunicativo eres?”, nadie contestó 10, pero aprendimos
que todas las personas somos un 10 de comunicativas, porque no solo nuestras
palabras comunican, sino que el más mínimo gesto es observado por las personas
que te están escuchando y trasmite cómo te sientes o encuentras. Además, hablar
en público es algo que también debe aprenderse, y que existen diferentes
técnicas para realizar una exposición oral mejor y sin sentir miedo, ansiedad, vergüenza,…
nadie nace aprendido, y esta facultad de saber hablar en público también es
necesario aprenderla.
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